Nuestra identidad radica en el principal propósito educativo que es formar a nuestros alumnos y alumnas desde una concepción curricular humanista cristiana, desarrollando capacidades y destrezas, valores y actitudes, configurando paulatinamente un proyecto de vida que contemple el sentido social cristiano como el llamado explícito que tiene la persona a vivir el amor a Dios, a sí mismo y al prójimo, poniendo sus talentos y esfuerzos en la construcción de un mundo más solidario.
Fue fundado por don José Pérez Mondaca y su esposa Sra. Ernestina Salvatierra Caucota en el año 1995 y actualmente su entidad sostenedora es la Fundación educacional Padre Alberto Hurtado de Calama.
Situado en el seno de una sociedad abierta, multiétnica y pluricultural, se ofrece como un medio y alternativa de educación católica a la comunidad, con el gran desafío de desarrollar el nuevo paradigma educativo que avanza en la formación de habilidades necesarias para el nuevo siglo y valores que promuevan la construcción de una mejor sociedad.
Su nominación está inspirada en la santidad del Padre Alberto Hurtado, sacerdote jesuita chileno, abogado y educador que, viendo el rostro de Cristo en el pobre, trabajó incansablemente por las virtudes del amor y la justicia, enseñando y vivenciando que el verdadero sentido social se educa en la familia y en la escuela, premisa que permite construir una sociedad más digna y solidaria, siempre en la búsqueda de la plena felicidad que es concretar el fin por el cual hemos sido creados, siendo un hombre contemplativo en la acción, valoramos que después de su arduo trabajo, volvía constantemente a la oración, para sintonizar con las ondas divinas, desde ahí el lema de nuestra institución educativa “Ora et labora”, orar como si todo dependiera de Dios y trabajar como si todo dependiera de nosotros, y continuar viviendo en la alegría que plasmó en su jaculatoria: “Contento, Señor, Contento”.
El Colegio Padre Alberto Hurtado, Confesional Católico y Particular Subvencionado, centra su quehacer educativo en una concepción currícular Humanista-Cristiana, procurando desarrollar y proyectar en sus alumnos las capacidades y valores que les permitan ser personas competentes y esperanzadas, capaces de asumir plenamente un proyecto de vida que contemple el sentido social cristiano como un llamado a vivir el amor a Dios, a sí mismos y a los demás, aportando con sus talentos y esfuerzos al desarrollo de un mundo más solidario.